Viviendo Martamente

¡Feliz Año Nuevo!

¿Feliz Año?

Hombre claro, a estas alturas cualquier urbanita que se precie sabe que hoy es más Año Nuevo que el 1 de enero.

De hecho, después de tanto tiempo de escribir en blogs, no entiendo cómo hay ninguna entrada sobre esto… También es verdad que es un tema bastante visto, pero es que yo soy muy fan de este mes, ¡así que mucho he tardado!

Pero nuevo… ¿nuevo?

Y tan nuevo… ¿Puede ser este uno de los septiembres más raros de los últimos tiempos? Puede, vaya que si puede.

Miremos por donde miremos, sólo se ve incertidumbre, extrañeza… Algunos, incluso, ven miedo. Mi sensación es como si todos estuviésemos sospechando, mirando hacia todas partes esperando que pase algo. A la expectativa.

Pero, aunque sea a un ritmo diferente y con muchas más curvas, el mundo sigue girando. Toca volver al trabajo, al cole y, en definitiva, a la rutina.

¡Rutina!

A algunos, sólo con leerlo, ya le dan escalofríos y ganitas de llorar. Y es que hay que ver la mala fama tiene la pobre…

Pues aquí hay una defensora de la rutina, ¡ea!

Me gusta esa sensación de retomar la agenda, los horarios, los estudios… En definitiva, retomar el orden y el control que tanta paz mental le da esta cabeza cuadriculada que tengo.

Pero, como digo, este año es distinto. El orden, más o menos, sí lo podemos retomar. Pero el control… va a ser que no.

En realidad, sí que puedo entender a todos los negacionistas (esa palabra tan de moda ahora…) de la rutina. Y es que, pensándolo con un poquito de perspectiva, quitando los años de estudiante (que tampoco…), para mí ningún septiembre ha comenzado igual que el anterior. De hecho, diría que todos han sido bastante diferentes entre sí.

Supongo que, de no haber sido así, tendría un punto de vista bastante diferente sobre todo esto…

Pero, como cada uno entiende las cosas como las vive, septiembre me inspira esa mezcla perfecta entre la rutina que da el final del verano y la motivación que dan los nuevos proyectos, ya sean relacionados con los estudios, con el trabajo, con cambios de ciudad… Incluso con bodas.

Definitivamente sí,
cada septiembre lo he vivido de una manera diferente.
Y, claro, este año no iba a ser menos.

Recuerdo perfectamente el septiembre del año pasado (¡ventajas de que a una le guste escribir…!). Deseando que llegase la fecha de comienzo del Máster de Profesorado, con la misma ilusión y el mismo susto que cualquier niño que esperar entrar “en el cole de los mayores”.  

Ya con el objetivo cumplido, este septiembre toca buscar nuevas oportunidades laborales (esto sí que ha pasado algún que otro septiembre más…), pero no todo es eso.

También toca hacerse preguntas, planificar y saber qué queremos conseguir y cómo podemos hacerlo. Y, ya te digo, en esta época de Covid, tener proyectos es todo un reto… Pero creo que merece la pena vivir con esa motivación. Y ahora con más motivo, si cabe.

¡Pues eso! Que ya vale de hablar, que lo que toca ahora es coger agenda (a más bonita, mejor), boli y subrayadores (a más colores, mejor, eso también lo sabemos todos) y darle forma a todo lo que nos ronda la cabeza, porque siempre, siempre hay algo.

Una nueva oportunidad de volver a empezar.

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